cultura seitai

 

seitai

Éstos son los kanjis -ideogramas que usan los japoneses en su escritura- para el concepto “seitai”.

El primero, pronunciado “sei”, indica la idea de coordinación u ordenación y el segundo, “tai”, significa cuerpo.

Tenemos, por tanto, que el concepto seitai alude a cierto orden o coordinación en lo corporal.

Se sigue la idea de que existe un orden, un diseño característico, y que éste se encuentra en el cuerpo.

Avanzo lo que desarrollaré en otros apuntes. Ese orden o coordinación puede manifestarse llanamente -se puede facilitar- o entorpecer. Que la naturaleza de ese diseño no se dé en toda su magnitud -la grandeza de la Vida en mayúsculas- es responsabilidad de cada uno, evidentemente, si no hay causas claramente imposibilitadoras.

¿Por qué cultura?

Haruchika Noguchi, el fundador de la cultura seitai, se hizo desde muy joven  famoso como terapeuta en Japón. Parece que tenía la gran sensibilidad característica de algunos de estos profesionales en su trabajo. Atendió a muchas personas desde la perspectiva seitai y, con la ayuda de las prácticas que ingenió (katsugen y yuki), se dedicó, sobretodo, a observar la vida y el movimiento y a comprobar todo lo que iba descubriendo mientras que hacía terapia y realizaba prácticas en su “dojo” -palabra que indica el lugar donde se practica un arte marcial o, en este caso, katsugen y yuki. Esa experiencia hizo que la actividad que realizaba diera un salto desde el campo de la terapia al ámbito de la cultura ya que fue descubriendo una serie de conocimientos sobre la vida, sobre la estructura o el diseño de la vida, que además podían ser “cultivados” -desarrollados- con la práctica.

“Cultura seitai” es, pues, todo el conocimiento que hace alusión al particular diseño estructural que toma forma en el cuerpo y que parece diseñado para desarrollar el movimiento vital en 2 direcciones básicas (+ tensión/- relajación) y en 5 dimensiones (vertical, frontal, lateral, rotatoria y central).

O sea, el cuerpo -veremos en otras entradas que significa “cuerpo”– y su particular forma de moverse para cubrir o reaccionar en el espacio / contexto en el que se encuentra.

Ideas claves en el tema.

La vida se despliega en cinco movimientos y en dos direcciones básicas –la simplicidad de la teoría.

Cada cuerpo tiene una particular forma de expresar la vida actualizando una determinada combinación de ellos – la inmensidad de la diferencia.

A pesar de que cada persona posea como característico un determinado conjunto de reacciones propias en cuanto al movimiento -sobretodo uno y en una dirección-, puede obtener flexibilidad en el resto: el poder de la práctica –la grandeza del aprendizaje– para dotar de amplitud a las posibilidades de cada organismo.

El conocimiento de esta estructura hace que seamos conscientes de cómo entorpecemos la mayoría de veces el despliegue del potencial que nuestros cuerpos poseen para expresar la fuerza de la vida: el drama humano pero la posibilidad de hacer siempre algo para aligerar las cargas.

 

 

La salud, en sentido amplio y desde la perspectiva de la cultura seitai, no es aquello que nos mantiene sanos en contraposición a lo que nos enferma si no aquello que asegura o incrementa nuestra vitalidad sea cual sea nuestro estado y que tiene que ver con cómo nos movemos y cómo se “estanca” nuestro movimiento.

Por eso, el gran tema de la cultura seitai es la salud. Su visión al respecto es completamente diferente a la perspectiva de muchas otras tradiciones -occidentales y orientales- y es, para muchos de los que aprendemos de ella, innovadora y única.

En el centro de la cultura seitai está la unidad que asegura la vida en el sistema orgánico de los vertebrados y que aclarará algo lo que entenderemos por cuerpo -esa palabra sobre la que hay tanto que decir y que parece que lleve consigo la contraposición a lo que no es cuerpo.

Para eso tendremos que avanzar un poco más y fijarnos en una de las grandes aportaciones de otro japonés a la cultura seitai. Este otro sabio, gran observador, estudioso,  practicante y portavoz incansable,  afincado en Barcelona, es Katsumi Mamine.

Él  inventó la palabra CVP (leído “cevepé”) y que viene a significar la unidad indivisible que existe entre Cráneo-Vertebras-Pelvis,  el eje rector de la vida, en el que podemos observar, como en un precioso y detallado mapa, toda la gran teoría de los 5 movimientos y sus 2 direcciones.

Pero eso será en otro apunte, otro día… Mientras tanto, y avanzando, decirte que algo de todo esto que se dice aquí y que  ha sido dicho por otros, se muestra innecesario cuando se practica y se va avanzando en el conocimiento de la cultura seitai porque gran parte del conocimiento es directo y viene de nuestro propio organismo que nos muestra su grandeza sólo con que atendamos y dediquemos un poco de tiempo a la escucha y la observación.

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