corazón negro

Corazón Negro. Imagen de Lola Roig
“…Me iba a costar encontrar el camino. Se me iban a desdibujar de la vista los horizontes y a nublar algunos cielos.
 -Elisa, querida, te voy a enseñar a hacer pompones de los de coronar gorros y adornar bufandas. Mira, se hace así.
Y la abuela me explica que se cogen dos cartones redondos en los que se hace un agujero central por el que se pasa la lana hasta que tiene un grueso determinado. Después se junta un manojo enrollando un hilo y se corta la lana entre los dos cartones. Como por milagro, aparece una bolita peluda tras el proceso.”

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el puente

Una niña quiere disfrutar de lo que le produce más placer en las tardes de verano que pasa en casa de su abuela.

Determinación y visión con un solo objetivo: construir un puente.

Este cuento lo escribí hace tiempo y empieza así:

“De la casa a los tres pinos había treinta metros. La disposición triangular de éstos me había sugerido de niña un espacio cerrado y había hecho de él mi refugio particular. En ocasiones me entretenía marcando los límites con piedras. Realicé, incluso, una valla de ramas dejando una abertura pequeña en la que coloqué una puertecita -que hice con cartones y era exactamente de mi medida de ancho con los brazos pegados al cuerpo.

Sólo lo que necesitaba para pasar, sólo eso.

A ésta le añadí un candado que me dio la abuela. Sigue leyendo

actividad

El próximo miércoles 17/09 (En la “Sala Iskali” en Rosselló, 372, 3-1) a las 19h.
Sesión abierta (de aportación voluntaria) sobre la salud desde la perspectiva seitai.

El tema central:

La responsabilidad que tenemos en el mantenimiento de nuestra salud y cómo se entiende ésta desde la cultura seitai.

Parte de la sesión es práctica pero no necesitas nada para realizarla.

“Hace falta, más que nunca, un desarrollo del conocimiento que permita cultivar el respeto a la propia naturaleza humana.

Sin cultivar este respeto y sin desarrollar un mejor conocimiento sobre nuestro organismo como fundamento de nosotros mismos, se escapa algo decisivo para comprender nuestra salud y para apreciar la vida.”

Katsumi Mamine Miwa.

Sala Iskali

érase una vez un árbol

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Troncos como éste duelen mientras caminas … Vas contándolos y pierdes las ganas. Entre la pena y la nostalgia de la sombra, se te confunde la mirada y ya no sabes si lo que ves es un homenaje al árbol perdido o un tótem de la idiotez y el sinsentido. Muchas son las calles que muestran este desolado paisaje.

Imaginando que eso no ha sucedido dejo una muestra para recordar que un día lo vi.

Título: “Nosotros los pusimos, nosotros los quitamos”

presencia / ausencia

Sonrojarse ante la ausencia del amado, debilitada ya la voluntad de mantener la mirada en ese punto fijo que son sus ojos.

Acarminarse los labios por la presión del deseo de su beso.

Sudor donde hubo abrazo, picor en la garganta de donde surgieron las palabras.

Siempre has estado ahí, perdido en los límites de un universo.

Sólo que no lo había visto.

Son otros ojos los que miran en la ausencia. Sigue leyendo

cevepé

Nuestros cuerpos son el resultado de una línea evolutiva que se remonta a muchos años atrás. En ellos se circunscribe la vida. Cuerpos en ese otro gran cuerpo, esa Gaia, madre viva, que nos acoge y de la que  nos nutrimos y somos nutriente. Cuerpos necesarios -¿por qué si no seguiríamos aquí?- en el equilibrio energético que hace posible la vida en la tierra.

Hasta que deje de serlo. Necesario -digo.

El contacto con otros cuerpos permite solidificar enlaces, disolver los que no interesan… Trascender nuestra pequeñez y ampliar la de otros. Al margen del dolor o placer que eso nos cause. Nos concentramos y acercamos para construir lo mismo que para destruir. Amamos y odiamos con igual esmero con el que damos vueltas a un café para disolver el azúcar así como nos agitamos con pasión cuando nuestra sensibilidad se ve afectada por desgracias y alegrías.

Cuerpo: ese contenedor de vida con el que nos movemos por la tierra.

Nuestros cuerpos, también, son portadores de nuestro consciente y subconsciente, ese que nos ronda a veces como una herida y que, además, puede ser también la llaga de cuerpos de otros. Sí, algunas heridas ni nos pertenecen en exclusiva. Son marcas que persisten infligidas hace tiempo, escritas con sangre en la historia de la humanidad. Ahí nos siguen doliendo.

El cuerpo es, además, el vehículo y la herramienta con los que expresamos nuestra vida interior, en forma de creatividad explosiva o de delicada y sutil manifestación. Es caduco y tan fuerte como frágil es a veces.

Pero: ¿qué es un cuerpo? Sigue leyendo

aprendiendo

De la mano de dioses amables jugando a degustar la esencia,

principiantes o maestros:

monigotes mimados por el destino.

¡Qué incómoda y aburrida escena para la conciencia!

 

¿Cuándo, dónde y cómo

perdimos la pericia en desempaquetar los momentos regalados?

Aceptaremos los disparates,

el sinsentido de una vela apagada junto a un mechero allí donde nada se ve.

 

¿Cuándo, dónde y por qué

nos desprendimos de la sabiduría que otorga el mirarse en los ojos del otro?

Reconocerse facilitaba las cosas.

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