cevepé

Nuestros cuerpos son el resultado de una línea evolutiva que se remonta a muchos años atrás. En ellos se circunscribe la vida. Cuerpos en ese otro gran cuerpo, esa Gaia, madre viva, que nos acoge y de la que  nos nutrimos y somos nutriente. Cuerpos necesarios -¿por qué si no seguiríamos aquí?- en el equilibrio energético que hace posible la vida en la tierra.

Hasta que deje de serlo. Necesario -digo.

El contacto con otros cuerpos permite solidificar enlaces, disolver los que no interesan… Trascender nuestra pequeñez y ampliar la de otros. Al margen del dolor o placer que eso nos cause. Nos concentramos y acercamos para construir lo mismo que para destruir. Amamos y odiamos con igual esmero con el que damos vueltas a un café para disolver el azúcar así como nos agitamos con pasión cuando nuestra sensibilidad se ve afectada por desgracias y alegrías.

Cuerpo: ese contenedor de vida con el que nos movemos por la tierra.

Nuestros cuerpos, también, son portadores de nuestro consciente y subconsciente, ese que nos ronda a veces como una herida y que, además, puede ser también la llaga de cuerpos de otros. Sí, algunas heridas ni nos pertenecen en exclusiva. Son marcas que persisten infligidas hace tiempo, escritas con sangre en la historia de la humanidad. Ahí nos siguen doliendo.

El cuerpo es, además, el vehículo y la herramienta con los que expresamos nuestra vida interior, en forma de creatividad explosiva o de delicada y sutil manifestación. Es caduco y tan fuerte como frágil es a veces.

Pero: ¿qué es un cuerpo? Sigue leyendo

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cultura seitai

 

seitai

Éstos son los kanjis -ideogramas que usan los japoneses en su escritura- para el concepto “seitai”.

El primero, pronunciado “sei”, indica la idea de coordinación u ordenación y el segundo, “tai”, significa cuerpo.

Tenemos, por tanto, que el concepto seitai alude a cierto orden o coordinación en lo corporal.

Se sigue la idea de que existe un orden, un diseño característico, y que éste se encuentra en el cuerpo.

Avanzo lo que desarrollaré en otros apuntes. Ese orden o coordinación puede manifestarse llanamente -se puede facilitar- o entorpecer. Que la naturaleza de ese diseño no se dé en toda su magnitud -la grandeza de la Vida en mayúsculas- es responsabilidad de cada uno, evidentemente, si no hay causas claramente imposibilitadoras.

¿Por qué cultura? Sigue leyendo

agradecimientos

Empiezo una serie de lo que llamaré “apuntes seitai” y que constará de :

  • cultura seitai de H. Noguchi y K. Mamine,
  • lo que va pasando en “el ovillo”,
  • mis propias observaciones.

(Puedes acceder a todos los enlaces más cómodamente desde “apuntes seitai“)

Lo primero, el agradecimiento a los que se dedican a mostrarnos con su creación y su propia vida, una forma más fácil y ligera de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Ese agradecimiento tiene forma de amor, de respeto y de reconocimiento. Pero, lo más importante, es un hilo de conexión profunda y eterna.

En nuestro interior, quizás todos estemos solos. La membrana que separa nuestro cuerpo del entorno puede ser extremadamente estanca o más permeable y si, en ese límite que es nuestra piel, encontramos un camino delicado, respetuoso y profundo, nos va a parecer todo más llevadero. Podremos manifestar a los demás la gran inmensidad que supone el sentirnos vivos, respetar la diferencia y ejemplificar  la belleza de cada rostro, de cada experiencia vital, en este espacio-tiempo, que nos ha tocado vivir.

Gracias a Haruchika Noguchi, por ser el fundador de la cultura seitai, por sus cuidadas observaciones y su vida en el mundo. También por sus aportaciones acerca de la salud y de la responsabilidad que tenemos en el mantenimiento de ésta y que abren una gran puerta al tema de no dejar exclusivamente la salud -psíquica o física- en manos de algo externo a nosotros.  Sigue leyendo