cuaderno

Cuadernos: pedacitos de realidad tomados al vuelo.

La circunstancia apremia.

La palabra y la realidad.

“Parece mentira que no se de cuenta de que no le tengo ningún aprecio,  habla y se comporta como si en realidad yo le apreciara

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el puente

Una niña quiere disfrutar de lo que le produce más placer en las tardes de verano que pasa en casa de su abuela.

Determinación y visión con un solo objetivo: construir un puente.

Este cuento lo escribí hace tiempo y empieza así:

“De la casa a los tres pinos había treinta metros. La disposición triangular de éstos me había sugerido de niña un espacio cerrado y había hecho de él mi refugio particular. En ocasiones me entretenía marcando los límites con piedras. Realicé, incluso, una valla de ramas dejando una abertura pequeña en la que coloqué una puertecita -que hice con cartones y era exactamente de mi medida de ancho con los brazos pegados al cuerpo.

Sólo lo que necesitaba para pasar, sólo eso.

A ésta le añadí un candado que me dio la abuela. Sigue leyendo

érase una vez un árbol

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Troncos como éste duelen mientras caminas … Vas contándolos y pierdes las ganas. Entre la pena y la nostalgia de la sombra, se te confunde la mirada y ya no sabes si lo que ves es un homenaje al árbol perdido o un tótem de la idiotez y el sinsentido. Muchas son las calles que muestran este desolado paisaje.

Imaginando que eso no ha sucedido dejo una muestra para recordar que un día lo vi.

Título: “Nosotros los pusimos, nosotros los quitamos”

presencia / ausencia

Sonrojarse ante la ausencia del amado, debilitada ya la voluntad de mantener la mirada en ese punto fijo que son sus ojos.

Acarminarse los labios por la presión del deseo de su beso.

Sudor donde hubo abrazo, picor en la garganta de donde surgieron las palabras.

Siempre has estado ahí, perdido en los límites de un universo.

Sólo que no lo había visto.

Son otros ojos los que miran en la ausencia. Sigue leyendo

querida verde:

 

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Querida Verde:

 Hoy me he levantado pronto… Algo me ha hecho saltar de la cama.

Me he tapado con una manta, tipo fantasma, y he vagado un rato por la casa, a oscuras. No sabía muy bien qué hacer porque el despertador todavía no había sonado: era un espacio muerto, disponible. No esperaba nada, ya no espero. (No te confundas, no es que no tenga esperanzas, es que lo que espero ya no depende sólo de mí.) Una incertidumbre, una nube de espuma blanca se extiende a mi alrededor. No me asusta sentirme así, es más, me conforta. Tengo muchas ganas de saber cómo será todo lo que tengo por vivir.

He visto las lanas que están desperdigadas por casa desde que estoy trabajando en las intimidades de “el ovillo”. Las he tocado, las he olido… Algunas ya tienen mi olor, lo reconozco. También me han mostrado otras presencias, no sé si pasadas o futuras. Sigue leyendo

espacios íntimos

creación

“No tengo tiempo”:  Una de esas frases que se escuchan a menudo como queja.

 ¿Te has preguntado qué quiere decir eso exactamente?

A lo mejor es que te falta tiempo para la reflexión, para la pura y simple observación, para moverte, para cultivar el diálogo interior, para la creación de tu propia vida. Eso parece importante.

Y, como las necesidades están ligadas a los espacios, quizás también te falte tiempo para el cultivo de un espacio íntimo en el que tu propio movimiento y tu historia -tu singular narrativa- se refresquen, se (re)elaboren. Un lugar para que reconozcas tu propia manera de ser en el mundo, tu singular forma de estar en él y que sólo puedes construir tú.  Sigue leyendo

la papelera del escritor

La papelera del escritor

Fotografía de Rosa Pérez

La papelera del escritor está llena de sueños, de promesas sin cumplir y algún que otro poema inacabado. En ella palpitan corazones inquietos -algunos rotos- y se retuercen cartas nunca enviadas a remitentes que seguirán siendo ignorantes de la ternura o desdén con que se vivió su presencia, con la que se sufrió su ausencia. Sigue leyendo