querida rosa:

(Esta carta es la respuesta a otra que encontrarás en “querida verde“)

Querida Rosa,

Antes de que se me olvide: también te quiero.

A ver… Sé que no habrás leído mi carta todavía, la que te envié en un e-mail. Ésta te llegará y tampoco la leeras (o lo harás cuando encuentres ese tiempo-espacio en el que “contactes con” o  “te llenes de” mis mensajes). Mientras tanto, yo voy haciendo, que a ti se te amontonan las cosas y es como si no pasara nada y ya sabes que yo no lo siento igual. También sé que lo respetas (“Doña Respeto”) y lo agradezco, aunque haga bromas,… que si no parece que todos tengamos que ser profundos o ser no se qué  y  no es el caso. Además, si yo me levantara tan temprano sería para correr, no para “hacer el fantasma” (permíteme la broma ya que tú no dejas de hacerla con mi nombre :-p)

De todas formas, te recuerdo que tienes un blog de acceso público y que yo soy de las primeras que me suscribí a las entradas (o sea, la incógnita del sobre cerrado al carajo) (Qué poco calculadora eres madre mía!!!). Sigue leyendo

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querida verde:

 

Imagen

Querida Verde:

 Hoy me he levantado pronto… Algo me ha hecho saltar de la cama.

Me he tapado con una manta, tipo fantasma, y he vagado un rato por la casa, a oscuras. No sabía muy bien qué hacer porque el despertador todavía no había sonado: era un espacio muerto, disponible. No esperaba nada, ya no espero. (No te confundas, no es que no tenga esperanzas, es que lo que espero ya no depende sólo de mí.) Una incertidumbre, una nube de espuma blanca se extiende a mi alrededor. No me asusta sentirme así, es más, me conforta. Tengo muchas ganas de saber cómo será todo lo que tengo por vivir.

He visto las lanas que están desperdigadas por casa desde que estoy trabajando en las intimidades de “el ovillo”. Las he tocado, las he olido… Algunas ya tienen mi olor, lo reconozco. También me han mostrado otras presencias, no sé si pasadas o futuras. Sigue leyendo

espacios íntimos

creación

“No tengo tiempo”:  Una de esas frases que se escuchan a menudo como queja.

 ¿Te has preguntado qué quiere decir eso exactamente?

A lo mejor es que te falta tiempo para la reflexión, para la pura y simple observación, para moverte, para cultivar el diálogo interior, para la creación de tu propia vida. Eso parece importante.

Y, como las necesidades están ligadas a los espacios, quizás también te falte tiempo para el cultivo de un espacio íntimo en el que tu propio movimiento y tu historia -tu singular narrativa- se refresquen, se (re)elaboren. Un lugar para que reconozcas tu propia manera de ser en el mundo, tu singular forma de estar en él y que sólo puedes construir tú.  Sigue leyendo